domingo, 5 de julio de 2015

Gimnasia para la vista

Agradezco esta aportación a Dolors Montpeat, terapeuta de Antigimnasia que sigue el método Bertherat. Basada en el libro Mi curso de Antigimnasia, 40 movimientos explicados e ilustrados, de Marie & Thérèse Bertherat (editorial Paidós).

* * *

Los ojos están rodeados de músculos que, como los de cualquier parte del cuerpo, necesitan moverse. Mantener la mirada fija mucho tiempo en la pantalla del ordenador o del televisor los tensa y los fatiga. Así que conviene moverlos de vez en cuando… pero esto no es tan fácil como pueda parecer.

Mover los ojos es como mover todo el cuerpo. Imaginad cuando lanzáis una piedra al agua, que genera ondas alrededor del punto de impacto, hasta el fondo. El efecto es el mismo: cuando movemos los ojos todo el cuerpo se ve afectado de alguna manera.

Os propongo unos sencillos ejercicios para hacer en casa, tranquilamente.

1. Tonificar los músculos oculares

Sentado, con los pies apoyados en el suelo, pon tu codo derecho sobre una mesa y tápate el ojo derecho, sin tocar el ojo. El ojo izquierdo puede quedar abierto, pero no debe hacer nada. Mantén la cabeza recta y mira al frente.

Sin mover la cabeza, mira hacia arriba, intentando ver el techo. Seguramente no lo lograrás, pero inténtalo. Luego mira abajo, hacia la mesa o el suelo. Vuelve a mirar el techo. ¡No te olvides de respirar! Mantén la boca entreabierta, sin apretar los dientes. Repite el movimiento de arriba abajo, durante un minuto.

Ahora, con el ojo abierto, mira hacia la izquierda, y luego a la derecha. Repite despacio otro minuto, moviendo el ojo de un lado a otro.

Ahora baja el brazo, relájate y cierra los dos ojos apretando los párpados, sin usar las manos. Observa si cierras mejor el ojo izquierdo, notarás que sus músculos están más fuertes y menos cansados.

Repite el ejercicio tapando el ojo izquierdo y ejercitando el derecho.

2. Relaja la vista

Sentado, con los pies separados y apoyados en el suelo, apoya los codos en una mesa y tápate ambos ojos con las manos ahuecadas y sin presionar los dedos. Deja espacio para que la nariz respire, la boca entreabierta y relajada.

Intenta mirar entre los dedos ese perfil de luz casi imperceptible, como queriendo adivinar lo que hay allí detrás. Mira a un lado y a otro, arriba y abajo, intentando ver a través de las pequeñas rendijas que quedan entre los dedos.

Para terminar, descansa la cara en las manos, intentando soltar la piel del rostro. Pasa unos minutos así: esto descansa la vista y las tensiones de los músculos faciales.

Estos ejercicios nos ayudan a recuperar energía y bienestar en clase, en casa o en el trabajo.

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Se dice que los ojos son el espejo del alma. ¡Y realmente lo son! Los ojos son dos hermosas ventanas abiertas al mundo exterior, los intermediarios entre el cuerpo y la psique, dos órganos superespecializados y sensibles a la belleza.
  
La relación entre los movimientos de los ojos y el inconsciente es muy real. En mis sesiones de antigimnasia dedicamos una parte de las tres últimas sesiones a los ojos. Intentamos reconstruir la mirada de la madre a su hijo apenas este nace: es una mirada de encuentro entre el yo y el otro, el inicio de los límites y la socialización, la base de la psicología evolutiva del bebé recién nacido hasta los tres o cuatro años de edad. Algunos estudios muestran que los niños que pasan excesivas horas ante una pantalla tienen mucho más riesgo de caer en depresiones o mostrar hiperactividad. Ahora que los niños están enganchados con las videoconsolas, los móviles y tantos aparatos de juegos, es importante que les enseñemos a ser conscientes de su cuerpo y a cuidarse.

Dolors Montpeat en Facebook.

domingo, 28 de junio de 2015

¿Por qué enferman nuestros ojos?

La salud ocular depende mucho del estado general del organismo, como he aprendido y he podido comprobar en estos años. La mayoría de enfermedades de los ojos no tienen su origen en el mismo ojo, sino que son consecuencia de problemas en otras partes del cuerpo.

Veamos las causas más frecuentes de trastornos de la visión.

La carencia de vitaminas, sobre todo A y C. Debido a una alimentación poco natural, sin frutas ni alimentos frescos, esta carencia puede provocar ceguera nocturna y hemorragias oculares. Una pobreza en vitaminas acelera cualquier proceso de deterioro de la visión.

Problemas del corazón y de la circulación de la sangre. El ojo necesita ser alimentado con buena sangre, limpia y rica en nutrientes. Los problemas circulatorios pueden provocar embolias en la retina, endurecimiento de los capilares de la retina, hemorragias internas por alta presión de la sangre o mala circulación por debilidad del corazón y baja presión sanguínea.

Este fue mi caso: mi problema no estaba tanto en el ojo como en mi sistema circulatorio. Debido a la hipertensión y al sobrepeso un trombo atascó un capilar de mi retina; el atasco dio lugar a una hemorragia que inundó mi ojo de sangre. Más tarde, cuando ya me habían sellado estos capilares rotos con láser, el tejido del ojo desarrolló una membrana hecha de capilares vasos muy frágiles, para asegurar el aporte de oxígeno. Esta es la famosa membrana neovascular que, cada vez que pierde sangre o líquido, ocasiona una distorsión importante de la visión y necesita ser tratada con inyecciones.

Problemas de riñón: pueden originar alteraciones en la retina y otros trastornos.

Problemas de hígado: el hígado es un órgano fundamental para la producción y filtrado de sangre. Muchos problemas oculares están relacionados con disfunciones hepáticas. Hígado y ojo son dos órganos muy relacionados. Lo que ayuda a curar el hígado también contribuye a la salud ocular.

Enfermedades y lesiones nerviosas: pueden afectar a la visión.

Enfermedades de la piel: también pueden atacar a los ojos, como solía suceder antaño con el sarampión y la viruela.

Y ahora, algunas soluciones


Aunque cada problema pide un abordaje específico, hay algunas recomendaciones básicas que contribuyen a la salud global y benefician especialmente a la vista. Lo primero y esencial es purificar la sangre y estimular la circulación y las funciones eliminatorias del riñón, el intestino y la piel. Y a continuación, ingerir abundantes vitaminas, sobre todo A y C. Un régimen vegetariano, con algunos días de alimentación crudívora o a base de frutas frescas solas puede ayudar mucho, tanto a depurar como a nutrir la sangre y el cuerpo.

Además, conviene suprimir la sal, o reducirla al mínimo. También eliminar o reducir al máximo los azúcares refinados.

Los baños son importantes para desintoxicar y estimular la circulación. Como baños fríos tenemos el baño vital. Consiste en irrigar los genitales y la zona de la ingle durante varios minutos con agua fría, y es muy beneficioso. Se recomienda hacerlo en ayudas, dos o más veces al día. Como baño caliente los vahos o baños de vapor de cabeza y pecho también ayudan.

Otro remedio es aplicar compresas sobre los ojos: tres minutos una compresa caliente, un minuto una compresa fría, así tres veces seguidas.

Para lavar los ojos un colirio natural excelente es la tisana de Eufrasia o de manzanilla. Estas mismas infusiones pueden usarse para los baños de vapor.

La carencia de vitaminas se resuelve ingiriendo alimentos ricos en vitaminas A, B, C y K. En algunos casos puede ser necesario suplementar, pero una buena dieta debería cubrir estas necesidades. La toma de vitaminas ayuda en los casos de ceguera nocturna, problemas de la córnea, glaucoma, cataratas, infecciones y hemorragias de la retina.

Otro nutriente muy beneficioso para los ojos es el ácido graso DHA, que es un tipo de omega 3. Lo encontramos en el pescado azul pequeño y en las semillas de lino. Los omega 3 forman buena parte del tejido nervioso, y recordemos que los ojos están formados por este tipo de tejido.

domingo, 7 de junio de 2015

Sobre la medicina china

Los tres tesoros

En las últimas décadas la medicina china se ha hecho cada vez más popular en Occidente. Yo he tenido la oportunidad de conocerla un poco gracias a algunos terapeutas amigos, y puedo hablar de la eficacia de algunos de sus tratamientos. En este artículo explicaré de forma muy sencilla sus principios, y por qué es una alternativa interesante y complementaria a la medicina occidental.

La medicina china se basa en ciertas ideas sobre la salud y el ser humano. Para empezar, la salud es una responsabilidad del paciente tanto como del médico. No vale aquello de que “mi salud está en manos de los médicos”. La prevención es esencial, y una parte importante de esta radica en los hábitos de vida y en la alimentación. Un régimen adecuado es más importante que los fármacos o remedios.

El médico tiene como misión mantener a las personas sanas. El sistema tradicional chino funcionaba así: cada familia pagaba una cuota mensual a su médico, este visitaba regularmente a todos sus miembros y les hacía recomendaciones para mantenerse sanos. Si alguien caía enfermo, la familia dejaba de pagar al médico hasta que el paciente sanaba. De esta manera se aseguraba un buen ejercicio de la profesión y se estimulaba a los médicos a buscar los remedios y terapias más eficaces para sus pacientes.

La medicina occidental considera que la persona es cuerpo y mente, y tiende a separar las dos vertientes: las diversas ramas de la medicina y la cirugía tratan el cuerpo; la psicología y la psiquiatría se ocupan de la mente. La terapia se centra en la parte material o en la mental, ignorando por completo la parte energética.

La medicina china reconoce en la persona tres dimensiones, llamadas los “Tres tesoros”: el cuerpo físico (o esencia, llamada “jing”), la energía (el “chi”) y la mente (o dimensión espiritual, llamada “shen”). Estas tres dimensiones están estrechamente relacionadas entre sí, tanto que si una se desequilibra puede afectar a las otras y causar una enfermedad. La energía es clave para la salud: hace de puente entre el cuerpo y la mente y es la que nutre y refuerza tanto al cuerpo como a la psique.

El jardín


El cuerpo en la medicina occidental moderna se ha concebido como un conjunto de piezas: si una se estropea, se busca la manera de repararla sin tener en cuenta su relación con el resto. De ahí que la ciencia médica haya tendido a la super-especialización. Con el resultado de que a veces, para resolver un problema en un órgano, se provoca un daño en otra parte del cuerpo y sucede que “es peor el remedio de la enfermedad”.

En la medicina china el cuerpo no se considera un robot de piezas, sino un jardín, donde el médico, como buen jardinero, riega, fertiliza y poda. El cuerpo no es un campo de batalla entre microbios invasores y células, sino un ecosistema donde todo está relacionado. Cuando está en armonía nos proporciona salud, energía y alegría vital.

La enfermedad para el médico chino es un trastorno que puede proceder de agresiones externas o de un desequilibrio interno. Esto provoca un desajuste de energía que se manifiesta en los síntomas: ya sea en el cuerpo o en la mente. La medicina china no va a cortar estos síntomas, sino que busca la raíz del problema y la trata de diferentes maneras: una correcta alimentación para el cuerpo, remedios herbales o minerales si es necesario, acupuntura y otras técnicas para abordar los desajustes energéticos, respiración y algunos ejercicios para equilibrar la mente. 

De ahí que la medicina china sea eficaz en dolencias crónicas y en muchos casos en los que el problema, más que orgánico, es funcional. Cuando la causa de la dolencia está en el nivel energético o mental, la medicina convencional, basada en los fármacos o la cirugía, no resuelve el problema o se demuestra ineficaz. Muchos pacientes sometidos a pruebas y análisis salen desalentados de la consulta médica. Aparentemente “no tienen nada” pero se siguen encontrando mal, algo no funciona en ellos y sufren. Otras veces la solución es cirugía. Se corta una parte enferma del cuerpo, pero como el problema de fondo no se ha resuelto, la dolencia surgirá más tarde en otra parte. La medicina china, con su abordaje de la persona como un todo: físico, energético y mental, puede brindar respuestas y remedios quizás más a largo plazo, pero más eficaces.

Medicina integrativa


La medicina occidental ha avanzado mucho en fisiología, en química y en tecnología. La farmacología y la cirugía, así como la genética, experimentan grandes avances. Pese a esto, las enfermedades crónicas derivadas de un estilo de vida insano y de problemas emocionales están cada vez más extendidas en occidente. Llegan a ser verdaderas epidemias que reducen la calidad de vida de millones de personas y conllevan un enorme gasto público. Las personas viven más años, pero con peor calidad de vida. De ahí la importancia de integrar los avances científicos con otras terapias que entiendan al paciente como un todo donde se unen la dimensión corporal, la espiritual y la social, y que puedan no solo atajar el mal de raíz, sino prevenir dolencias futuras. Oriente ha incorporado los avances occidentales en su sistema tradicional médico sin problemas. En Occidente algunos países, como Suiza, Francia y Alemania, ya incluyen la Medicina Tradicional China en su sistema sanitario y la reconocen en pie de igualdad con la medicina occidental, pero aún falta que sea admitida en muchos otros estados, como en el nuestro. De todos modos, cada vez son más los médicos y terapeutas que se abren a la llamada “medicina integrativa”, que se basa en una concepción global de la persona (cuerpo, energía, mente) y en la posibilidad de adoptar diversas terapias para abordar un problema de salud. También son cada vez más los pacientes que confían en esta medicina oriental, de tradición milenaria. Y lo hacen porque comprueban que funciona y porque les propone algo más que remedios puntuales. La medicina china es una forma de entender la salud y de auto educarse para conservar con calidad este don tan precioso que todos compartimos: la vida.  

domingo, 10 de mayo de 2015

Un año y tres meses

Una progresiva carrera hacia la mejora visual

La mente siempre va más deprisa que el resto de los órganos del cuerpo. Cuando sufres un accidente vascular en la retina, en la primera fase tienes miedo. Lo inesperado te hace sentir inseguro. Los capilares rotos distorsionan la visión y limitan seriamente tu actividad. Ver los rostros deformados y las líneas rectas onduladas asusta. El cerebro, acostumbrado a las formas nítidas y a los colores vivos, pasa de la belleza armoniosa a un mundo borroso, de formas desencajadas, colores apagados y letras que se desdoblan. La vista ya no se disfruta, el alma se encoge y te das cuenta de que los ojos te dan vida: son la puerta entre tu yo y el mundo exterior. Cuando la visión queda mermada un sentimiento de pérdida te invade. El ánimo cae y la vida parece perder su sabor.

Del susto a la aceptación

Poco a poco, con el tiempo, vas aceptando el bache y te das cuenta de que la vida sigue. Aunque limitado, sigues funcionando de otra manera y prácticamente puedes hacer lo mismo que antes. El daño en la retina ha desenfocado la visión central, pero puedes hacer muchas más cosas de lo que creías. Estás más atento, y es entonces cuando empiezas a valorar lo que tienes. De la fase del miedo pasas a la aceptación. Vemos con el cerebro, no con los ojos. El cerebro, siempre activo, pone en marcha sus mecanismos para compensar las deficiencias visuales. Te vuelves más creativo. Poco a poco, las aguas regresan a su cauce.

Y empieza otro momento, que supone un salto cualitativo. Comienzas a preguntarte por el sentido de lo que ha ocurrido e inicias un trayecto hacia lo más hondo de ti mismo.

El conocimiento

¿Por qué esa hemorragia en una zona tan delicada? ¿Y si mi vida era una especie de hemorragia interna y la lesión en el ojo no fue más que una consecuencia de tanta tensión acumulada? Antes vivía a gran velocidad y necesitaba reposo, aprender a ir con más fluidez por la vida, con menos estrés.

Empecé a pensar que tal vez había vivido demasiado volcado en los demás y sin tener suficiente espacio para mirar hacia adentro, para cultivarme humana y espiritualmente. Aprendí a ver que lo ocurrido en mi ojo no fue más que un aviso. Algo mucho más grave podía ocurrirme, un colapso de todo mi cuerpo, o un accidente que me pudiera paralizar. Pero Dios quiso que solo fuera una sombra que se interpuso entre mis ojos y la realidad, entre mi visión de la vida y el mundo que me rodea. Con el corazón más calmado pude reflexionar, meditar e incluso redescubrir la belleza que hay en el interior de cada persona. Lo de afuera es bello, pero cuando uno surca los mares de adentro descubre el reino del alma, que supera toda belleza.

Llegué a la conclusión de que ¡bendito accidente! porque ahora he aprendido a ver más allá de la visión física.  

Es cierto, he pagado un precio elevado. La falta de claridad visual está ahí, pero también he aprendido a solidarizarme con las personas que sufren problemas oculares. El objetivo de este blog ha sido precisamente este: compartir y enseñar a otros todo cuanto he aprendido, conocer a fondo cómo funcionan los ojos y estar al día de los avances de la ciencia oftalmológica en busca de terapias eficaces.

He aprendido a cuidarme, a cambiar de estilo de vida, a alimentarme bien. He descubierto la maravilla de esas dos perlas conectadas al cerebro, que se ocupa de dar forma a las señales nerviosas que recibe de ellas. He pasado de la fase del susto a la de la aceptación, y de esta al conocimiento y a la fase más filosófica, de preguntas y reflexión.

Pasar a la acción consciente

Pero aún hay otra fase, tan importante como las anteriores, que creo que es definitiva para no quedarse en la mera introspección ni en la elucubración filosófica. Es la fase realista: además del tratamiento médico, hay que tomar medidas y hacer todo lo posible para mantener la visión o incluso mejorarla. Y esto pasa por ser muy consciente de todo cuanto se hace y cómo se hace. Qué comemos, qué hábitos hemos de revisar, qué sentimos, cómo afrontamos el día a día… En definitiva, se trata de establecer una jerarquía de valores para conseguir una mejora continua, aunque lenta, de la visión.

Tan importante es cuidar el cuerpo como las emociones, los sentimientos y las relaciones con los demás. Cómo trabajas y cómo cuidas tu alma, aunque no lo parezca, tiene mucho que ver con la visión del mundo y la visión de tus ojos. Pues la vista está relacionada con lo que eres, con lo que sientes, lo que piensas y haces. En definitiva, la salud visual depende de la salud global, de alma y cuerpo. Solo cuidando ambas podremos vivir armónicamente.

Nueve años después

Hace nueve años que tuve el trombo venoso ocular. Mi ojo izquierdo quedó muy débil y una parte de la retina quedó desnutrida por falta de oxígeno. Mi visión se redujo a un 40 %, muy deficitaria para lo que estaba acostumbrado a ver. Ha sido necesario este largo tiempo para conseguir la recuperación hasta un 80 %. Ahora, después de estos años, mi visión se está normalizando progresivamente. Tengo la esperanza de que cada vez sea mejor y en un futuro, con los avances de la oftalmología y un mayor cuidado de mis ojos, junto con otras terapias alternativas, se produzca una total recuperación. Después de un año y tres meses siguiendo un protocolo de homeopatía a rajatabla, ciñéndome a mi nuevo régimen alimenticio y cultivando mi vida interior, continúo mejorando sin tener que recibir inyecciones. Confío que llegará el día en que vea el milagro, aunque este ya se está produciendo. Espero el día en que ya no necesitaré más tratamiento porque habré logrado la meta: recuperar la visión de mi ojo izquierdo.

Ahora solo me queda la eterna y gozosa vigilancia. Todas mis constantes se han normalizado: la tensión, el peso, el colesterol. Mantengo a raya el estrés. El cambio se empieza a notar y la luz brilla más en mi alma. Disfruto con paz y calma interior la vida, recibiéndola cada día como un regalo y respondiendo agradecido. Ahora es el mejor momento. Ahora es la mejor situación.

A todos aquellos que seguís este blog, os digo: nunca os rindáis. Ante cualquier problema, tened coraje, mirad hacia adelante, sed tenaces y confiad que la solución del problema ya la tenéis dentro de vosotros. El tesoro de la salud es vuestro. Nos toca a cada uno hacer que aflore, no os dejéis caer en el desánimo. Dentro tenemos la potencia para la auto recuperación.

Cree en ti, en los demás, en la vida, y finalmente, cree en Dios. En él está el misterio del ser humano, que las ciencias nunca podrán agotar. Si enfocas la vida desde otra perspectiva, el ángulo de la visión sobre la realidad se te abrirá como nunca. ¡Ánimo!

domingo, 3 de mayo de 2015

Acupuntura y degeneración macular

Por su interés, extraigo estos textos de una entrevista al Dr. Andy Rosenfarb, acupuntor especializado en tratar problemas oculares con acupuntura y Medicina Tradicional China.

Importante: La acupuntura ocular no se aplica directamente en los ojos, sino en las zonas circundantes y en los puntos del cuerpo que reflejan órganos relacionados con la visión, incluidos el sistema circulatorio y nervioso.

¿Qué causa la degeneración macular?

De acuerdo con la Medicina China, las principales causas asociadas a la degeneración macular son los bloqueos de energía y de sangre. En términos físicos tenemos las llamadas drusas: cúmulos de calcio y colesterol en el ojo que constituyen la primera fase de la degeneración macular.

Tu oftalmólogo evaluará tus ojos. Te dirá que se está gestando una degeneración. Es lo que en Medicina China llamados estancamiento de energía o “chi”. La palabra “chi” designa la fuerza vital: la energía funcional del cuerpo. En este caso encontramos una congestión de energía y un estancamiento de la sangre, o circulación deficiente alrededor del ojo.

Otras causas subyacentes pueden ser una fragilidad del hígado o del riñón. Esto significa que nuestro metabolismo no funciona bien y nuestros fluidos corporales no circulan como deberían. Una disfunción hepática también se ve afectada por el deficiente flujo de sangre, líquidos y energía, y esto conduce paulatinamente a la degeneración macular.

¿Puede revertirse un proceso de degeneración macular?

El Dr. Rosenfarb afirma que sí. Pregunta a una persona con degeneración macular cuál es su experiencia y te contará algo así: Estoy sentado ante mi médico después de un examen y me dice: Parece que tienes degeneración macular. La mayoría de gente pregunta: ¿Qué es eso? Bien, responde el doctor, es una enfermedad incurable del ojo que comporta una pérdida progresiva de visión. ¿Qué? Suena tan mal como un diagnóstico de cáncer.

La siguiente pregunta es: ¿Qué puedo hacer? La respuesta convencional es: Nada. Puedes tomar algunas vitaminas o suplementos, pero no hay un tratamiento definitivo hasta la fecha, ni fármacos ni cirugía.

Hoy sabemos que las inyecciones de Lucentis o Avastine pueden detener y retrasar el proceso. Pero no son la solución definitiva. A largo plazo, estos fármacos son tóxicos y van quemando el tejido ocular.

Sin embargo, desde la persectiva de la Medicina China y la naturopatía hay muchas cosas que podemos hacer para recuperar visión y frenar el proceso degenerativo.

¿Cómo puede ayudarme la acupuntura ocular?

La investigación reciente ha mostrado que la acupuntura incrementa el flujo de sangre hacia los ojos y estimula el córtex visual, el área cerebral donde se produce la visión. Podemos comprobarlo mediante una ecografía Doppler: la acupuntura aumenta la circulación sanguínea hacia los ojos y hacia el cerebro. Podemos medir los efectos de esta terapia. ¿Por qué se producen? Todavía falta más investigación para llegar a conclusiones. Lo que sí sabemos es que en la mayoría de los casos se dan resultados positivos. Por tanto, es necesario investigar más para comprender el mecanismo de estas intervenciones.

¿Cuál es el grado de éxito de la acupuntura ocular?

Entre un 85 y un 90 % de los pacientes del Dr. Rosenfarb mejoran su visión en la primera ronda de tratamiento ―cinco días consecutivos de acupuntura―. Los pacientes con degeneración macular vienen con un grado de distorsión en su agudeza visual. Cuando llegan a la consulta pueden leer cierta línea de la plantilla de lectura. Al finalizar los cinco días, pueden leer entre 2 y 5 líneas más. Los pacientes con peor visión incluso pueden leer 6,7 u 8 líneas más. Los resultados dependen del grado de progresión de la enfermedad y del daño en la mácula. Pero lo importante es que las mejoras se producen.

¿Cómo se mide la eficacia del tratamiento de acupuntura en la visión?

Haciendo un test de agudeza visual al paciente, antes de empezar el tratamiento y después, así como una prueba de campo visual. Los pacientes con degeneración macular pueden sufrir desde una ligera distorsión hasta una pérdida total de visión central. Esto significa que tendrán dificultades para leer y distinguir los detalles, así como para conducir y reconocer caras. La agudeza y el campo visual determinan el grado de pérdida funcional. Por lo general, envío a mis pacientes a sus oftalmólogos para que les hagan una OCT y un examen de fondo de ojo para observar cualquier cambio o mejora estructural en su mácula. Queremos ver cómo progresan, si van a mejor o a peor. En resumen, utilizamos una combinación de tests funcionales junto con las pruebas que realizan los oftalmólogos y retinólogos para confirmar la estabilización y la mejora visual del paciente.

Para más información podéis consultar la página web del Dr. Rosenfarb.

domingo, 19 de abril de 2015

Seguimos avanzando - Nueva etapa del blog

Iniciamos la segunda etapa de este blog sobre salud visual. En primer lugar, quiero agradeceros a todos aquellos que semana tras semana habéis seguido y leído las entradas del blog. Durante la primera etapa he ido reflexionando sobre diferentes temas, elaborando artículos divulgativos para ampliar nuestros conocimientos sobre el funcionamiento de los ojos. Especialmente me he centrado en las patologías oculares que afectan a la retina y sus causas. Durante un año he estado caminando con vosotros, compartiendo experiencias, retos, mejorías y baches. He querido ahondar en el tema de la visión desde un enfoque holístico, considerando al ojo como una parte del todo que es la persona y no como una pieza aislada del funcionamiento global de nuestro organismo.

He intentado responder a muchas cuestiones que preocupan a personas que sufren patologías oculares. Desde el primer momento vi muy claro que la base de la salud está en nuestra alimentación, por eso me he querido informar y profundizar en lo que se podría llamar oftalmología nutricional. Es decir, lo que comemos es decisivo para nuestra salud visual. No podemos separar la salud de una nutrición sana y equilibrada.  Los desórdenes de muchas enfermedades, no solo de la vista, son originados por una mala alimentación. No es que otros enfoques no sean válidos, pero este lo encuentro fundamental y, además, está en manos de todos. Alimentarnos bien para estar bien y para ver mejor nos hace ser pacientes responsables y activos.

El ojo tiene una directa relación con el hígado y el colesterol, la circulación sanguínea y la tensión arterial. Y todo esto tiene que ver con la alimentación. Incluso considero que, aunque se haya producido algún tipo de lesión que afecte a la retina o al nervio óptico, una dieta adecuada puede ser decisiva para la recuperación o la mejoría del ojo.

Pero es cierto que esto no es suficiente. También son importantes las emociones y el estilo de vida. Es fundamental que el paciente tome las riendas de su salud y de su vida. Para ello debería contar con la ayuda de un buen oftalmólogo que sepa hacer un abordaje integral del problema y le dé el soporte psicológico y emocional que necesita, ya que la pérdida de visión genera un estado de inseguridad importante.

También es verdad que ciertas patologías, según su gravedad, hacen necesaria una intervención quirúrgica o un tratamiento farmacológico, como las inyecciones intraoculares. Hoy por hoy son el único remedio, pero se están investigando alternativas que eviten una terapia tan agresiva con el riesgo de que la alta toxicidad de los fármacos provoque efectos indeseables. La medicina oftalmológica está avanzando a pasos agigantados y estos problemas, así como algunos tipos de ceguera, un día llegarán a resolverse. Mientras tanto, todo esfuerzo para mimar y cuidar nuestros ojos con buenos alimentos, buenas emociones y buenos ejercicios nos ayudará a mantener o a evitar el deterioro de la calidad visual.

En esta nueva etapa del blog os ofreceré nuevos temas, avances científicos, reflexiones e información muy útil para nuestra salud, global y ocular.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Entrevista al Dr. Jordi Monés

He tenido la oportunidad de entrevistarme con el Dr. Jordi Monés, referente en retina y mácula a nivel internacional. Aquí publico íntegra la entrevista.

Jordi Monés Carilla nació en Barcelona en 1961.
Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Retina, Mácula y Vítreo.


―¿Por qué escogió, dentro de la medicina, la especialidad en oftalmología?
―De joven quería ser médico para llegar a ser un gran cirujano. Era muy naif, tenía ganas de hacer grandes cosas, de cambiar el mundo, y quería ser neurocirujano, o cirujano cardíaco, y además de niños. Pero a medida que cursaba los estudios fui viendo campos que podían abrirme más oportunidades. La especialidad de oftalmología era muy atractiva para mí porque era tanto médica como quirúrgica. Podía ser muy científica y a la vez muy tecnológica. Por otra parte, el ojo es un órgano externo, muy transparente, al que tenemos acceso y podemos ver cualquier intervención que hagamos en él, cosa que con otros órganos no es posible. También es una disciplina de extrema precisión, y como vengo de una tradición familiar de joyeros me resultaba atrayente trabajar con un órgano tan fino, tan pequeño, que pide tanta exactitud. Finalmente, luchar contra la ceguera, que afecta tanto a las personas, me ofrecía una opción ambiciosa donde había mucho por hacer.
―¿Por qué se centró en la retina?
―Por las mismas razones. La parte anterior del ojo ―córnea, cataratas― ya estaba más solucionada, en cambio en retina quedaba mucho por hacer. En el mundo occidental, las enfermedades que mayoritariamente causan ceguera son de la retina. No ocurre lo mismo en los países del tercer mundo, donde muchas cegueras se pueden resolver con una operación de cataratas o con unas gafas.

En los países desarrollados, la principal causa de ceguera está asociada a enfermedades de la retina. Son enfermedades genéticamente programadas y no evitables, aunque en algunos casos se pueden minimizar sus efectos con buenos hábitos.

―¿Por qué la retina es la mayor causa de ceguera en los países desarrollados?
―Porque se trata de enfermedades degenerativas. Todo lo que podemos modular, como los hábitos, la alimentación y el estrés, es evitable. Pero otras enfermedades, si están genéticamente programadas, no podemos curarlas. Otra cuestión es que, siendo inevitables, las agravemos con mala alimentación o fumando. Los hábitos son muy importantes para minimizar las enfermedades no prevenibles. En algunos casos, como en la retinopatía diabética, unos buenos hábitos y una buena alimentación, acompañando la enfermedad como amiga, pueden hacer que convivas con ella toda tu vida y que ella te perdone. Si eres amable con la enfermedad ella lo será contigo, pero si la maltratas y la ignoras, no te perdonará. En el caso de la retinopatía diabética esto es muy claro. Si el paciente la asume como compañera de viaje, irán juntos. Pero si la ignora será como arrastrar una persona encadenada y, además, golpeándola. Así no avanzará y nunca saldrán adelante. Los hábitos son importantes siempre, pero hay enfermedades, como la retinosis pigmentaria o la enfermedad de Stargardt que, hagas lo que hagas, seguirán su camino. En el caso de la degeneración macular, si se controlan los hábitos no será tan grave, pero persistirá.
―¿Cuál es el enemigo número uno de la retina?
―Está claro y hoy sabemos que el enemigo número uno son los defectos genéticos. Ellos hacen que tu retina se deteriore.
―¿Qué significa para usted el trato con los pacientes?
―Es algo muy especial. No son palabras, intento aplicarlo con mayor o menor éxito: los enfermos no son enfermedades. Los médicos no deberíamos contentarnos con curar o hacer lo que podamos, médicamente. En la medida de mis posibilidades intento, además de curar, ayudar emocionalmente a mis pacientes, incluso diría, aunque parece muy atrevido, espiritualmente. Tenemos la oportunidad y la capacidad de incidir en la vida de las personas al margen del tema médico. A muchos de mis pacientes no puedo enviarlos al psicólogo, pero cuando los tengo delante sé que confían en mí y puedo intentar abrirles puertas.

El trato con los pacientes es muy especial. Además de curar, podemos ayudarles a vivir y a convivir con la enfermedad. Es importante que no se identifiquen con la dolencia.

Si tenemos la suficiente inspiración podemos ayudar a los pacientes a vivir con la enfermedad. Los orientamos: es importante que no se identifiquen con la dolencia, que no asocien la pérdida de visión con la pérdida de autoestima. Que no intenten superar la enfermedad negándola. Si no pueden hacer una actividad, les animamos a asumirlo y a dedicarse a otra cosa. También podemos ayudarles a vivir sin miedo al futuro. El futuro es una ilusión, no existe. Mucha veces sufrimos en exceso por cosas que nunca sucederán o que, cuando sucedan, las veremos de otra manera. Entristecerse por algo que puede ocurrir dentro de diez o quince años no tiene sentido.
Cuando tenemos miedo nos falta una visión objetiva de las cosas y quedamos atrapados en bucles de angustia, en pensamientos negativos que nos dominan. Al final, nos convertimos en nuestros pensamientos. Deberíamos pensar: no, esto es un pensamiento que me viene y debo dejar que pase. Pero cuando nos identificamos con el pensamiento estamos perdidos. Si viéramos los pensamientos como películas sería diferente. Esto es complejo, pero si ponemos nuestro granito de arena podemos curar a nuestros pacientes y a los que no podemos curar del todo al menos les podemos ayudar a vivir y convivir con su enfermedad. Por eso el trato con el paciente, para mí, es mucho más que practicar la medicina.
―Hablando de emociones, ¿cómo influyen las emociones en la vista? A veces decimos: “ves lo que quieres ver, y lo que no quieres, no lo ves”...
―El estrés puede afectar en algunos casos. Pero lo peor es lo que uno no ve con los ojos, sino con la mente, con la conciencia, con el alma.  Se trata de la gestión del dolor. Mucha gente que no ve mal vive atrapada en el sufrimiento y otras personas, que ven mucho menos, son felices porque no se han identificado con su enfermedad. Cuando uno sufre un problema grave es fácil atribuir a la enfermedad todas las desgracias. Todo depende de cómo gestionamos la carencia y el dolor. Una cosa es la enfermedad y otra el sufrimiento que nosotros añadimos. Por eso es importante ayudar a la gente a vivir su proceso de forma distinta. Después de tanto convivir con el sufrimiento he ido aprendiendo un poco y puedo, así, ayudar a mis pacientes.
―Topas con los límites de la persona.
―Sí, y al final te das cuenta de que todos somos iguales y reaccionamos de manera similar. Normalmente el dolor es vivir anclado en el pasado y sufrir por el futuro, y esto es universal. Puedes vivir encallado en un divorcio, en una enfermedad, en un problema laboral, interpersonal… Todo el mundo acaba actuando reactivamente: o bien sin tener una visión clara del problema, o con prejuicios, o de forma muy elemental. Si vamos elaborando el problema nos iremos distanciando y reduciendo la angustia.

Lo peor no es lo que uno ve con los ojos, sino con la mente, con la conciencia, con el alma. Se trata de la gestión del dolor. El dolor es vivir anclado en el pasado y sufrir por el futuro, y esto es universal.

Muchos pacientes que no corren el riesgo de quedarse ciegos temen a este fantasma: les da tanto miedo que no lo verbalizan, pero allí está. Aunque no me lo pregunten, yo les contesto y les digo qué les puede ocurrir y qué no. Cuando acotas lo que puede pasar la ansiedad baja. Además les digo: desidentifíquese de su dolencia. Cuando una persona dice “yo soy la lectura”, quiere decir que si no puede leer deja de existir. Esto es muy grave. A una persona que tiene dificultades para leer no le puedes impedir que se esfuerce, pero sería bueno ayudarla a buscar alternativas a la lectura. Mientras está leyendo con esfuerzo y sufrimiento, está siendo consciente de su limitación. Si en lugar de empeñarse en leer diez líneas en una hora se pone un audio libro o una conferencia con alguna aplicación informática, durante aquellas horas habrá olvidado que está enfermo y no puede leer, y esto le hará un poco más feliz.
No estoy diciendo que la gente deje de superar sus limitaciones, pero lo sabio es no identificarse con su punto débil y buscar otras cosas. Una persona bajita no se plantea jugar a básquet, y todo el mundo lo asume con naturalidad. A quien le cuesta leer es bueno mostrarle que hay otras actividades que pueden llenarle las horas y hacerle feliz. Pero esto pide tiempo.

Muchos pacientes temen a este fantasma: quedarse ciegos. Cuando acotas lo que les puede suceder, la ansiedad baja. Lo sabio es no identificarse con el punto débil y buscar alternativas.

―¿Se podrá curar la ceguera?
―Depende. Hablar de ceguera es muy amplio, como hablar de cáncer. Hay muchas cegueras que ya se han resuelto, como la que provocaban las cataratas. Cuando empecé a investigar en los Estados Unidos la degeneración macular húmeda era una auténtica catástrofe. No causaba ceguera total, pero sí ceguera legal a mucha gente. Pasamos muchos años haciendo estudios, acompañando a los pacientes en su desesperación al ver que iban perdiendo visión. A partir de 2005 salieron unos tratamientos que han cambiado radicalmente el pronóstico de la enfermedad. Hoy día, a la mayoría de pacientes les podemos detener el progreso de la enfermedad durante mucho tiempo. Esto ha sido a base de persistir, luchar e investigar en un periodo relativamente corto, de unos veinte años. Para la ciencia es muy poco tiempo. En enfermedades vasculares de la retina y en la retinopatía diabética, por ejemplo, el cambio ha sido espectacular.
Sigue habiendo causas de ceguera, pero las iremos eliminando. El glaucoma, por ejemplo, si se detecta a tiempo se puede prevenir. Lo que es lamentable es dejar que el nervio llegue a atrofiarse. Pero si abordamos la enfermedad con tiempo, con campañas de prevención, la ceguera es evitable. Hay casos severos que no podemos evitar, pero en algunas enfermedades, como el glaucoma, la detección precoz es fundamental. Muchos pacientes pueden curarse con detección precoz. 

El cambio en el tratamiento de la degeneración macular húmeda ha sido espectacular. Los fármacos han permitido detener el progreso de la enfermedad durante mucho tiempo. Esto ha sido gracias a la persistencia y a la investigación constante.

―¿Recomendaría una revisión ocular a todo el mundo, a partir de cierta edad?
―Absolutamente, pues enfermedades como el glaucoma y la degeneración macular se pueden detectar a tiempo y evitar. Con población normal la recomendaría a partir de los cincuenta años, pero si hay miopía o antecedentes familiares, antes. Algunos niños con problemas visuales también pueden requerir visita. Las revisiones oftalmológicas son como las ginecológicas, pueden hacerse cada dos o tres años, y más adelante una vez al año. Son simples y sirven para detectar problemas graves.
―En el campo de la degeneración macular, ¿qué expectativas hay de mejora?
―En la DMAE húmeda hemos avanzado mucho. En el caso de las enfermedades vasculares, por ejemplo una trombosis venosa que provoca una inflamación secundaria de la mácula por alteración de la circulación, el tratamiento es similar al de la degeneración macular húmeda. Se usan los mismos fármacos, aunque no es la misma enfermedad.
La gran epidemia del mundo occidental es la degeneración macular atrófica [la seca]. Para mí es una obsesión de muchos años. Es más difícil de tratar que la húmeda, porque  en esta hay unas venitas que, cuando desaparecen, dejan la retina viva. Pero en la DMAE atrófica la retina se muere. Es una enfermedad de origen genético y no hay nada que hacer. Aunque se adopten hábitos correctos, la enfermedad surge, sobre todo en personas que viven muchos años. Hoy la gente vive hasta edades avanzadas. Esperan vivir esta etapa de su vida de forma contemplativa y se encuentran con esta enfermedad. Puede afectar hasta a una de cada cuatro personas mayores de ochenta años.

La gran epidemia del mundo occidental y el reto para los oftalmólogos es la degeneración macular seca. Es de origen genético y la retina muere. Se da en una de cada cuatro personas mayores de ochenta años.
Como la retina va muriendo, el tratamiento intenta regenerarla. Tenemos dos opciones: cambiar el reloj biológico de las células para que no mueran, con tratamientos preventivos celulares o genéticos, o bien regenerar la retina que ya está muerta. Esto es muy complicado, porque es como regenerar el cerebro. De hecho, el ojo es una parte del cerebro expuesta al medio ambiente. Trasplantar retina sería como trasplantar cerebro. Dicho esto, se están haciendo muchos avances en experimentos con animales, con células madre, tanto embrionarias como adultas. Es cuestión de tiempo que encontremos la manera. Hasta ahora las pruebas no han dado resultados muy eficaces pero ya vemos que no son peligrosas y no generan tumores. El camino está abierto.

Hay varias líneas de investigación en degeneración macular seca: desde tratamientos preventivos, regeneración de la retina o la optogenética, que intenta ampliar las funciones de las células retinianas que siguen vivas para que puedan captar luz.

Hay otras vías, como la optogenética: intentar que las células que quedan vivas en la retina adquieran capacidad visual. Este proyecto utiliza unas proteínas de las algas. Hacia el 2006 se detectó que estas proteínas captan la luz. En la retina hay tres capas principales de células. Resumiendo mucho, la primera capa son las células que convierten la luz en impulso eléctrico. La segunda capa transmite ese impulso y la tercera, de células ganglionares,  envía el impulso eléctrico al cerebro. En las enfermedades degenerativas falla la primera línea de células. Esto significa que la conexión eléctrica existe, pero no tenemos la primera capa que convierte la luz en señal. Estas proteínas, según se ha visto en algunos modelos, pueden “infectar” las células restantes mediantes virus o nanopartículas. Estas células, que solo tenían la capacidad de transmitir electricidad, de pronto pueden captar la luz.
Otra posibilidad sería cambiar genéticamente las células mal programadas. Se espera extraer las células del paciente, reprogramarlas y volverlas a introducir. Esto no es ciencia ficción. Costará más o menos, pero se está haciendo y la ciencia lo permite.
―¿Podemos decir que las principales líneas de investigación van por el campo de la genética?
―Van por diversos campos: la genética, las células madre, los chips biológicos y otras. Ahora somos capaces de imaginar lo que conocemos, pero a medida que se van abriendo puertas podemos imaginar cosas nuevas. Hemos de estar muy abiertos y ser muy humildes ante lo que el futuro nos vaya abriendo.

Las farmacéuticas apoyan mucho la investigación cuando hay fármacos detrás de un tratamiento. Como cualquier industria, persiguen beneficios. Pero un discurso anti industria es simple. Sin ella la degeneración macular húmeda no se hubiera solucionado.

―¿Hay suficiente apoyo financiero, aquí en nuestro país?
―Es un gran problema. Los recursos para la investigación son escasos y se necesita mucho dinero, pues los gastos de cualquier proyecto son elevados. Además de pagar al equipo humano hay que hacer modelos muy costosos, en ciertas condiciones. Tal como está el país es un momento muycomplicado. La administración ayuda cuando puede, pero tiene pocos recursos.
―¿Quiénes son los principales mecenas de la investigación, hoy?
―Hay algunos mecenas privados. La industria suele apoyar mucho y hemos avanzado gracias a ella. Un discurso anti industria es simple, porque la degeneración macular, por ejemplo, nunca se hubiera solucionado si la industria farmacéutica no hubiera estado detrás. Las farmacéuticas tienen pretensiones económicas para sacar rendimiento de sus productos, como cualquier otra rama. Ningún país del mundo puede financiar la investigación que se está realizando en tantas enfermedades y con tantos fármacos.  La industria apuesta por productos; muchas han tenido que cerrar porque se la han jugado y han perdido pero otras han conseguido fármacos gracias a los cuales se ha podido curar una enfermedad. Pero hay áreas de la investigación donde no hay fármacos detrás, entonces es más difícil conseguir apoyo de la industria. Cuando se trata de células, optogenética, trasplante de tejidos… ya no son temas de interés para las industrias y hay que solicitar ayudas públicas. Hoy día donde hay más dinero es en Europa, pero conseguir financiación europea no es fácil.
―¿Ha oído hablar del trabajo de la doctora Almudena Ramon Cueto y la regeneración de nervios y tejido medular? ¿Puede esto tener aplicaciones en oftalmología?
―Sí, la regeneración de los nervios es difícil, pero posible. No hemos de cerrarnos a ninguna opción porque no sabemos qué límites tenemos. El camino está abierto, solo falta tiempo. Si estas pruebas resultan, se pueden aplicar al campo ocular.

La regeneración de los nervios es difícil, pero posible. No hemos de cerrarnos a ninguna opción porque no sabemos qué límites tenemos. El camino está abierto, solo falta tiempo.

―¿Qué piensa de las terapias basadas en el pensamiento positivo, la energía y la física cuántica?
―De entrada, todo cuanto ayuda a la gente a ser más feliz está bien. Todo se puede modular, pero hay límites. Una enfermedad orgánica no se puede curar solo con pensamientos. Tampoco hemos de culpabilizar al paciente y decirle que “está enfermo porque quiere”.
―¿Cree que los suplementos alimentarios, como los que aportan luteína y otros componentes, pueden ayudar a las enfermedades de retina?
―En el caso de la degeneración macular húmeda los suplementos pueden ayudar a disminuir el riesgo; en cierto modo son preventivos. Cuando ya está muy avanzada no ayudan tanto. De todos modos, una buena alimentación y unos buenos hábitos: hacer ejercicio, no fumar, comer sano, todo ayuda a prevenir y a mejorar la calidad de vida.
―Háblenos de su fundación. ¿Cuál es su finalidad, y qué se propone?
―Nuestra misión es luchar contra la ceguera no prevenible, causada por enfermedades genéticas como la degeneración macular atrófica, la retinosis pigmentaria, la enfermedad de Stargardt... queremos apoyar la investigación en terapias innovadoras, divulgar los conocimientos sobre estas enfermedades degenerativas entre los pacientes y la sociedad y convertirnos en un referente en estos temas, creando red con otras instituciones a nivel internacional.

En Barcelona tenemos mucho talento científico en diversas ramas. Podemos investigar y obtener buenos resultados. La investigación, hoy, se hace a través de equipos multidisciplinares de muchos países.

Nos mueve que aquí, en Barcelona, tenemos mucho talento científico alrededor, y en muchas ramas: medicina regenerativa con células madre, fotónica, nanotecnología, regulación genómica, epigenética…  Tenemos todos los ingredientes para formar un cóctel con buenos resultados. No estamos en una “Champions”, por así decir, pero sí en primera división. Aunque nos falta la masa crítica de investigadores que hay en Estados Unidos y en otros países que llevan muchos años investigando, también somos conscientes de que a veces un equipo de segunda puede ganar el partido a un líder de primera.
La investigación, sin embargo, no la haremos los oftalmólogos solos. La ciencia hoy ya no es cosa de un individuo, ni de un grupo, sino de equipos multidisciplinares de muchos países, donde cada cual aporta su valor añadido. Gracias a esto se está progresando mucho.  
Podéis visitar nuestra web para ampliar información: www.barcelonamaculafound.org 
―Muchas gracias, doctor, por dedicarnos este tiempo.
―Gracias a vosotros.

Entrevista realizada el 4 de noviembre de 2014 en la sede de la Barcelona Macula Foundation, por Joaquín Iglesias. http://recuperarlavision.blogspot.com.es/

En este enlace podéis leer y descargar la entrevista en pdf (opción Save).